Colombia no puede vivir en Pas pas pas
El ministro de Trabajo de Alemania Hubertus Heil anunció que los extranjeros que deseen trabajar en el país europeo se les definirá la nacionalidad alemana Hay al menos 850000 vacantes de trabajo en diferentes áreas
Es oportuno recordar que en 2016 el gobierno colombiano y las FARC-EP lograron llegar a un acuerdo de paz, después de cuatro años de tensas negociaciones, para poner fin a más de 50 años de conflicto armado en Colombia. Este acuerdo no es solamente un acuerdo con las FARC: es un acuerdo que busca también una transformación del país, no era un acuerdo para desarmar las FARC, sino más bien un acuerdo con contenido social, político y económico.
Las partes firmaron el acuerdo final en el Teatro Colón de Bogotá, el 24 de noviembre de 2016 no sin antes surtir una serie de obstáculos e hitos entre los que se cuentan la desmovilización del grupo rebelde y la formación del partido político FARC, rebautizado posteriormente como Comunes, la derrota del Sí en un plebiscito por la paz rechazado por una estrecha mayoría, la negociación de la reforma al documento por la paz, con una oposición inflexible, esto sin mencionar las entidades del Estado reformadas para la implementación o la creación de otras para avanzar en el desarrollo de lo pactado en La Habana. De todo ese contexto ya se cumplen casi seis años. No obstante, Colombia enfrenta enormes desafíos para consolidar la paz y garantizar los derechos políticos y las libertades civiles fuera de las grandes áreas urbanas.
El aumento del conflicto y la violencia ha destruido la promesa de paz para muchos colombianos. El gobierno y los grupos armados deben unirse y ponerse de acuerdo para poner fin a esta pesadilla para los colombianos, muchos de los cuales aún siguen soportando una guerra brutal. Los grupos armados han establecido una serie de reglas y castigos draconianos que están imponiendo a las poblaciones locales con fuerza brutal, incluso a los acusados ????de robar, violar o matar. También hacen cumplir toques de queda armados, regulan las actividades diarias, controlan los horarios de cierre de los negocios y locales. Las organizaciones de la sociedad civil han acusado a estos grupos de cometer delitos que incluyen reclutamiento forzoso, colocación de minas e impedir que las personas se ganen la vida en sus fincas. En algunas zonas, los niños tienen miedo de volver a la escuela por temor a los enfrentamientos armados y las minas de camino a clase.
Tenemos miedo. La violencia está venciendo la paz en nuestras comunidades. Necesitamos que el gobierno, en lo posible, tenga presencia permanente en las comunidades más vulnerables y que nuestros compatriotas se sientan protegidos.
En lo que va corrido de este año, INDEPAZ ha reportado 72 masacres, con 240 víctimas, Colombia no puede ser el país de las masacres, esa historia de sangre debe quedar atrás. Indudablemente el tema de la paz de Colombia es un tema neurálgico. La apuesta por la paz total , debe tener su eje en la inclusión. La paz total es la paz incluyente, la paz que elimine la injusticia. No solo una paz de firma de desmovilización y dejación de armas, sino la paz verdadera, es la paz del cambio por la vida, la verdadera, que lleve justicia social, justicia climática.
La paz es un anhelo del país, no se puede bajar la guardia. De eso se trata, de que los ilegales sientan que ante la fortaleza de las instituciones y su capacidad para arrinconarlos no quede más opción que un diálogo en el que sea el Estado el que lleve la voz principal. No es posible que se sabotee el anhelo de la Paz Total. Rechazo el hecho de violencia, vil, cruel y desalmada en contra de los 7 policías en el corregimiento de San Luis, zona rural de Neiva - Huila. Solidaridad con sus familias, los abrazo con fraternidad. No más pas, pas pas, lo que merecemos los huilenses y los colombianos es poder vivir en paz, paz, paz.
La justicia colombiana debe actuar de manera rápida, de manera transparente, y de manera visible. Y debe hacerse más visible y presente en los territorios y mostrar más cómo van en temas de investigaciones, en temas de judicialización y en temas de sentencias para romper con una percepción de impunidad que tiene la sociedad, la sociedad tiene que volver a confiar en las instituciones, pero para lograr eso, la justicia debe llegar al fondo de las investigaciones, preservar los derechos de todos los ciudadanos. Los colombianos debemos alzar la voz para reconocer el trabajo de los líderes, que son quienes defienden derechos que nos interesan a todos. Al hacer eso también evitamos la estigmatización que sufren por su trabajo.
Los ataques a la Fuerza Pública pueden ser vistos como maneras de intimidar de los grupos armados en la antesala de un proceso de negociación. El problema es que mientras haya colombianos muriendo por la violencia hablar de paz negociada es para muchos una utopía irrealizable. Y un desplante a las víctimas. Colombia le recuerda al mundo que incluso un conflicto armado de más de cinco décadas, con un doloroso saldo de millones de víctimas, puede resolverse a través del diálogo, sentando las bases para la reconciliación y la no repetición. Las numerosas víctimas de Colombia necesitan poder dejar de sentirse cansadas y tristes. Se merecen la oportunidad de ver sus esperanzas cumplidas.