Colombia aceptó ayuda de EE. UU., pero dejó en espera a otros rescatistas
Rescatistas mexicanos llegaron a Cali para apoyar las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de magnitud 7,4, en medio de una discusión sobre el ingreso de equipos internacionales y la coordinación de la ayuda extranjera.
La respuesta de Colombia a la cooperación internacional ofrecida tras el terremoto de magnitud 7,4 genera cuestionamientos. De acuerdo con el comunicado de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C., las autoridades colombianas inicialmente no permitían el ingreso de grupos externos de rescate, al considerar que la emergencia estaba siendo atendida por equipos nacionales. La brigada señaló que se encontraba disponible para brindar apoyo técnico y humanitario y que se evaluaba recibir ayuda de Estados Unidos, Ecuador y Chile.
En paralelo, distintos países ofrecieron equipos especializados. México, Ecuador, Chile, China y El Salvador estuvieron entre los países que ofrecieron apoyo de rescate o asistencia, mientras que el Gobierno colombiano terminó coordinando el ingreso de un equipo estadounidense de 22 expertos USAR, procedentes de Los Ángeles y Virginia, para apoyar a la UNGRD.
Lo que dijeron los Topos
En el comunicado difundido por la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C., la organización informó que mantuvo comunicación con la coordinadora nacional de Gestión de Riesgos de Colombia para coordinar su eventual apoyo.
El documento señala: “Las autoridades colombianas no permitirán el ingreso de grupos de rescate externos, ya que la emergencia está cubierta por sus rescatistas nacionales” y agrega que se estaba evaluando aceptar apoyo de “Estados Unidos, Ecuador y Chile”.
La brigada también manifestó que tenía su ayuda técnica y humanitaria disponible, pero que debía esperar una nueva evaluación de daños y necesidades antes de realizar cualquier envío.
Es importante precisar que Topos Tlatelolco y Topos Azteca son organizaciones diferentes. La controversia sobre el ingreso de rescatistas mexicanos se refiere a los distintos grupos de voluntarios que ofrecieron apoyo, el grupo de voluntarios Topos Aztecas se encuentran en Cali atendiendo la emergencia, luego de permanecer más de cuarenta días en Venezuela apoyando las labores de restante tras el doble terremoto.
Lo informado por la Cancillería
La Cancillería informó posteriormente que un equipo de 22 expertos rescatistas procedentes de Los Ángeles y Virginia llegaría a Colombia para apoyar la respuesta de la UNGRD.
El grupo está especializado en búsqueda y rescate urbano —USAR— y trabaja bajo protocolos INSARAG de Naciones Unidas. Entre sus funciones están la coordinación de equipos, procesamiento de información operativa e ingeniería USAR.
Así, el panorama no corresponde a un rechazo absoluto de toda cooperación internacional: Colombia restringió inicialmente el ingreso de determinados equipos extranjeros de rescate, pero posteriormente aceptó y coordinó la llegada de personal especializado de Estados Unidos. Adicionalmente se ha recibido ayuda humanitarias, la comunidad internacional ha movilizado toneladas de suministros y ofertas financieras que superan los 1.300 millones de dólares en cooperación.
Desde El Salvador, se despacharon 100 toneladas de ayuda humanitaria, el primer avión arribó a Cali con 51 toneladas de alimentos, medicamentos, kits de higiene e insumos médicos. México coordinó mediante la Secretaría de Relaciones Exteriores y así aterrizó en Pereira un primer vuelo con 19.5 toneladas de despensas de un total de 58.5 toneladas programadas, acompañadas por elementos del Ejército mexicano para labores de apoyo logístico. Y Perú anunció el envío de un avión con 12.5 toneladas de suministros.
Las denuncias de Mafe Carrascal
La representante Mafe Carrascal cuestionó el manejo de la cooperación internacional y pidió acelerar las autorizaciones para permitir el ingreso de los rescatistas mexicanos y demás voluntarios internacionales.
Carrascal sostuvo que los Topos habían intentado llegar desde el lunes y que la autorización se habría demorado. También cuestionó que se desestimara inicialmente parte de la cooperación internacional mientras avanzaba la emergencia.
Posteriormente también planteó cuestionamientos sobre la organización y certificación de los equipos que pretendían ingresar al país y criticó que el Gobierno hubiera desestimado inicialmente parte de la cooperación internacional mientras solicitaba recursos financieros para atender la emergencia.
Chocó y las dificultades de comunicación
La controversia ocurre mientras persisten dificultades logísticas en zonas especialmente afectadas. En Chocó, autoridades y comunidades han reportado problemas de acceso, infraestructura y comunicaciones; medios han documentado sectores aislados y con dificultades para recibir atención, mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños.
También se han conocido reportes sobre municipios con interrupciones de energía y comunicación celular. Estas dificultades complican la coordinación de las operaciones y la llegada de asistencia a las comunidades más alejadas.
En Pereira, entretanto, continúan las labores de rescate y remoción de escombros con participación de organismos de socorro, Fuerza Pública y voluntarios. La situación sigue siendo crítica y las necesidades se mantienen mientras avanzan las evaluaciones de daños.
Por ello, más que hablar de un rechazo general de la ayuda internacional, el debate se concentra en qué equipos extranjeros fueron autorizados, bajo qué protocolos y en qué momento pueden incorporarse a las operaciones, mientras las comunidades afectadas reclaman una respuesta rápida ante la magnitud de la emergencia.