Coctel De Maldad Y Posmodernidad
Registra niveles estrambóticos la maldad en nuestro país a partir de las formas de dominio que habilidosamente implantaron los genios infernales que lo controlan.
Sin embargo, aún es poco lo que sabemos sobre la crueldad y la sevicia de estos personajes nefastos, que todavía no dan la cara pese a que el gobierno los conoce y hasta los ubica mediante intensas tareas de inteligencia cumplidas en esta vigencia constitucional, pero, en el fondo, todo el mundo lo sabe, menos la Fiscalía de Barbosa, un pelele de los referidos genios del mal, como lo señala el presidente Petro para exculpar tantas bestialidades públicas de ese contradictor suyo, empecinado en empapelarlo y en guardarlo, sin éxito, durante su ejercicio frente al cargo de la rama judicial que acusa.
Estos individuos de marras, desde las élites sinuosas, a través de jugadas maestras lograron evadir la democracia, su ejercicio, la participación real del pueblo en su destino, y dieron un salto a la posmodernidad, sin pasar por lo moderno, en una especie de entierro de segunda para la transformación sabia y fraternal del país. Somos uno de los pocos países que no conoció la modernidad, la característica moderna en su funcionamiento como fuente inagotable de riquezas naturales y geopolíticas.
Los señalados 'dirigentes', responsables de una ola de codicia, de avaricia, sin límites, llevan unos 200 años en esos menesteres, y no quieren aflojar la tuerca, ni siquiera untarle algo de grasa para que no haga ruido.
Hay que reconocer su inmensa capacidad de persuasión en las colectividades gobernadas y controladas, al punto que las ponen a idolatrar a sus verdugos en la mayoría de los casos.
Basta con ver a una gran parte del pueblo que se opone a los beneficios constitucionales para salir de la miseria y alcanzar estándares de vida digna. En su condición de victimarios impunes, entronizados, rehúyen a la verdad que poco a poco se desgrana en el país, en dirección mínima hacia una sanción social como la propuesta por Gustavo Petro para arrancar de nuevo, de cero, en términos muy generosos, algo espirituales.
Sin embargo, voceros de la extrema derecha, como Carlos Castaño, en su momento, decían que era más peligroso para el sistema un periodista denunciante que un grupo armado.
Por igual, en su labor como comandante de la novena brigada, el general Torres Escalante, se refería a nosotros ,los que no montábamos en helicóptero con un uniforme puesto ni íbamos a prácticas sociales de polígono- como 'guerrilleros', luego de matar a 300 civiles en Casanare. Una fiscal de origen huilense, funcionaria en Yopal, por la época de los hechos, nos contó sobre el barrido ejecutado durante la matanza emprendida allá por este oficial y sus tropas. Mataron todo lo que tuviera ojos ,, dijo.
Nosotros tuvimos la osadía de publicar los informes de la jurista, entonces compañera de un candidato a la gobernación del Huila. Qué peligro encontrarse a ese señor en estado de embriaguez en las noches de Neiva, tal como se mostró aquí la última vez en público, con un par de botellas de whisky en la mano, en desarrollo de un reciente concierto nocturno, tambaleante y con hipo. Los periodistas también nos hemos salvado de muchas encerronas por gracia de Dios.
Según datos de las redes sociales, en la actualidad tenemos la desaparición del Cristianismo, del cientificismo, del comunismo (como modelo social de justicia y distribución de la riqueza). Los paradigmas conocidos dieron paso al consumismo, al mercado, al hedonismo, a la superficialidad y a la trivialidad. La travesía por la vida perdió su rumbo y su punto de llegada en relación con el conocimiento probado. Que entre el diablo y escoja hellip,