Cinco actitudes que frenan el progreso

Enrique Ramirez

Cinco actitudes que frenan el progreso

Romper ese “manual” es una tarea urgente. No basta con señalar los defectos: debemos atrevernos a reconocer nuevas voces, valorar a quienes sobresalen y aprender a agradecer. Solo así podremos transformar la apatía en confianza, la envidia en cooperación y el miedo en esperanza. El futuro de nuestra comunidad depende de que decidamos cambiar hoy.

En días pasados nos encontramos en la oficina del notario único del circuito de La Plata, Dr. Carlos Arley Sterling Cardozo, hombre estudioso y conocedor del Huila, además de haber servido como concejal en Neiva. Estuvimos acompañados por el ingeniero Víctor Manuel Perdomo Falla, exalcalde de Neiva y exgerente de Alcanos del Huila.

Durante la conversación, el ingeniero Perdomo enumeró cinco conductas autodestructivas que, aunque frecuentes, no son sabias y lamentablemente se repiten en La Plata, en el Huila y en muchas regiones del país. Me parecieron importantes y por eso las comparto:

1. No aceptar los errores.
2. Creer que se sabe de todo.
3. Pretende estar desarrollando y haciendo de todo.
4. Ser envidiosos hasta morir.
5. Ser desagradecidos.
Ahora bien, estas actitudes, más que simples hábitos, son decisiones que generan sufrimiento y aislamiento. Quienes las sostienen lo hacen, en la mayoría de los casos, por orgullo o envidia, nunca por verdadera razón.

Además, no se trata únicamente de defectos personales, sino también de verdaderas herramientas de sabotaje colectivo que mantienen a una comunidad estancada. En ese contexto, la comunidad no necesita enemigos externos, porque termina destruyéndose sola.

En efecto, se trata de un conjunto de reglas no escritas, creencias y hábitos que, aplicados colectivamente, garantizan que una sociedad no avance, permanezca detenida o incluso retroceda. No es un libro físico, sino una cultura que opera de la siguiente manera:

- Se transmite de generación en generación con frases como “así somos aquí” o “siempre ha sido así”.
- Se aplica automáticamente, sin reflexión, como un simple reflejo.
- Se percibe como protector, porque ofrece la falsa seguridad de que “es mejor malo conocido que bueno por conocer”.
- Se vuelve excluyente, ya que castiga a quien intenta romper esas reglas, tachándolo de “loco”.

En síntesis, este manual invisible perpetúa la parálisis social y convierte los defectos individuales en un sistema colectivo de resistencia al cambio.

Se puede resumir en cinco mandatos:
A. Nunca admitas un error, porque te debilita.
B. No escuches a nadie fuera del grupo, porque “no entiende”.
C. Haz mucho ruido, para evitar rendir cuentas.
D. Destruye al que sobresale, para que no te opaque.
E. Nunca des las gracias, porque eso te pone en deuda.

Finalmente, el resultado es devastador: el pueblo se empobrece en ideas, en confianza y en acción; los jóvenes se marchan, incapaces de soportar ese clima; quienes se quedan se vuelven apáticos; y cualquier proyecto externo fracasa, porque choca contra ese “manual” de inmovilidad.

Romper ese “manual” es una tarea urgente. No basta con señalar los defectos: debemos atrevernos a reconocer nuevas voces, valorar a quienes sobresalen y aprender a agradecer. Solo así podremos transformar la apatía en confianza, la envidia en cooperación y el miedo en esperanza. El futuro de nuestra comunidad depende de que decidamos cambiar hoy.

NOTA. Felicitaciones a la senadora Huilense María Lucía Villalba Gómez por su elección como vicepresidenta de la Comisión Sexta del Senado de la República.

Este logro refleja su compromiso con la transparencia, la modernización del Estado y la defensa de los derechos ciudadanos. Su liderazgo joven y dialogante es motivo de orgullo para el Huila y un ejemplo de cómo la voz regional puede proyectarse con fuerza en el escenario nacional.

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