Choque de Trenes
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No importa quien haya sido el causante de tal rifirrafe, lo cierto es que ambos han comprometido la institucionalidad. Por un lado, el Fiscal Barbosa debe ceñirse a sus funciones constitucionales y es, por supuesto, la de direccionar la Fiscalía General de la Nación, investigar y sancionar penalmente todo aquel que cometa un delito. No es función del Fiscal Barbosa hacer política y estar opinando sobre las propuestas y programa de gobierno.
Por otro lado, el Presidente de la República en medio del rifirrafe y la calentura, hizo una declaración que levantó muchísimo polvo. El señor presidente dijo ser el Jefe de Estado y, por tanto, el jefe del fiscal. Por supuesto, no se puede negar la condición de jefe de estado y máximo representante de la nación colombiana. Sin embargo, olvidó el presidente un pequeño detalle y es que, el presidente ostenta la rama ejecutiva del poder. Mientras que el Fiscal General de la Nación, está adscrito a la Rama Judicial del poder público.
Ese pequeño detalle que olvidó el presidente, obligó a la Corte Suprema de Justicia salir públicamente a aclararle los conceptos al presidente y recordarle la separación de poderes.
El llamado de atención, por supuesto, fue acogido por el Dr. Petro y se vió obligado a rectificar públicamente.
Lo cierto es que, la institucionalidad NO PUEDE SER objeto de quebrantos por cuenta de rifirrafes políticos e ideas políticas. Pues bien, si no hay institucionalidad, no puede haber un estado cohesionado y consolidado.
Posdata: Me atrevo a decir que el Fiscal Barbosa, como buen payaso y precursor del entretenimiento que es, está buscando con todo el protagonismo que levanta, tal vez, lanzarse a la presidencia. Solo el tiempo lo dirá. Ahí si como decimos: amanecerá y veremos.