Charla electoral con Crispulo y Belarmina
Cuando llegamos al centro, Críspulo vio a un vendedor ambulante que estaba vendiendo aguacates en una carreta, diciendo que eran de la finca de Cepeda y que estaban en promoción, y le entrego nuestros aguacates para que los vendiera a mitad de precio, para ayudar a la gente; cuando de pronto se acercó un abogado Abelardista, y los amenazó con denunciarlos por suplantación agropecuaria y competencia desleal.
A 48 horas del triunfo de Iván Cepeda, recibí la visita de Críspulo y Belarmina, amigos Petristas, que me sorprenden por su firmeza y lealtad, con el proyecto político de los pobres de Colombia. La visita de este par de campesinos nos produce sentimientos encontrados: Por un lado, la admiración por las ocurrencias, el compromiso y fe en el triunfo, que este par de fieles militantes le transmiten a uno. Por el otro lado, me da mucha pena, porque casi siempre llegan a visitarme con viandas preparados por ellos con productos de su propia tierrita. Esta vez me trajeron una exquisita mazamorra con leche y panela rebanada, envasada en un calabazo de totumo redondo, acompañado con boje frito y yuca mocoana, envueltos en hoja de plátano soasada. Entramos en una charla política muy amena, desprevenida y profundamente reflexiva, sobre lo que está en juego para los colombianos el próximo domingo. Veamos:
R.P.P: Buenos días, mis apreciados Crispulo y Belarmina, a que se debe su agradable visita.
Críspulo: Pues mi dotor Perdomo, me vine a acompañar a Belarmina, que vino a ofrecerse sin pago alguno, como testigo electoral; pero no la aceptaron porque está invadida de catarata y terigio, que no le permiten pillar las trampas en los tarjetones y los formularios E14, si se llega a presentar algún fraude.
Le cuento que estoy preocupado porque la guerrilla esta jodiendo a la gente; y los están vacunando con esas malditas inyecciones de la extorsión, que causan desconsuelo y muchos son amigos nuestros. Le cuento que andan diciendo por ahí; que algunos grupos guerrilleros están aliados con la extrema derecha, para detener el triunfo de Cepeda. Nadie entiende que ellos, que dicen defender al pueblo, hagan esas cosas para joder a su propio pueblo y obstaculizar el triunfo de Cepeda.
Belarmina: Así es mi dotor; nos venimos a ponernos a disposición de ustedes; cogimos la cosechita de aguacates cuero e burro, para venderlos aquí en Neiva y tener platica para gastar. Ahí comenzó la tragedia. Crispulo contrato un taxi para que le llevara los dos bultos de aguacate al centro de Neiva, y el taxista con cara de tigre con una paloma en la jeta; le metió política al viaje y después de enterarse que vamos a votar por Cepeda; nos dijo que sus criterios éticos no le permitían votar por Cepeda, sino por el tigre Abelardo; dijo la señora madre de un amigo: “así será de pícaro este taxista; no vota por un tipo verdaderamente ético; pero si vota por un tipo mentiroso y oscuro que no sabe que es la ética.
Cuando llegamos al centro, Críspulo vio a un vendedor ambulante que estaba vendiendo aguacates en una carreta, diciendo que eran de la finca de Cepeda y que estaban en promoción, y le entrego nuestros aguacates para que los vendiera a mitad de precio, para ayudar a la gente; cuando de pronto se acercó un abogado Abelardista, y los amenazó con denunciarlos por suplantación agropecuaria y competencia desleal. Ese abogado casi se gana una trompada, porque a Crispulo se le salió la neura, ante la amenaza de este tinterillo, que ni abogado sería. Todo lo del pobre es robado.
RPP: Crispulo, tenga cuidado y no se deje provocar de personas, así como ese abogado, que debe estar más investigado que la vacuna contra el sida. Es mejor no responder a ninguna ofensa, porque en una de esas usted se enloquece y saca ese mataganado, que carga encaletado, y se puede meter en problemas.
Críspulo: Mire dotor, cuando la culebra pica es porque la han pisado. Yo si traje el cuchillo, pero para tajar los aguacates; usted sabe que yo soy un hombre de paz que respeto a todas las personas, aunque voten contrario al voto mío y de Belarmina. El único mal que le hicimos a ese codiguero chimbo, fue ofrecerle los aguacates y cuantas cosas nos dijo; pero bueno, la próxima vez trataré de aguantarme todo lo que me digan sin decir ni múúúúú, y mucho menos pelear.
Toda esa gente está loca y van en contra de Jesucristo y del papa León XIV, que acaba de entregarnos ese catecismo, que llaman encíclica, que nos enseña los retos de la Inteligencia Artificial, la defensa de los vulnerables y el llamado a la cordura. Es la prueba más real, que demuestra que entre León XIV y el tigre de mentiras, hay una diferencia del cielo a la tierra; pero si muchísima coincidencia y cercanía con Iván Cepeda, el sucesor del legado Petrino y nuestro próximo presidente. El papa Francisco es a Petro, lo que León XIV es a Cepeda.
RPP.: Belarmina, acompáñeme con Crispulo a una reunión que tengo para coordinar la logística de las elecciones del próximo domingo; porque necesitamos ganar en primera vuelta. Esta semana Petro estuvo de visita por la costa caribe, en Sincelejo, Cartagena y Barranquilla; y le entalegó a Cepeda, los seiscientos mil votos que le faltaban para ganar en primera vuelta. Es impresionante ver los ríos de gente siguiendo al gran líder de todos los tiempos, Gustavo Petro; promotor y elector de nuestro Próximo Presidente Iván Cepeda.
Belarmina: Me da mucha pena y dolor, no poderlo acompañar dotor Perdomo; pues yo si estoy muy comprometida y agradecida con el apoyo que Petro nos ha dado a las mujeres más pobres de Colombia; pero resulta que tengo que entregarle un encargo a mi compadre Aguedo, que es vendedor de huevos en las tiendas de barrio, y me encargo cilantro serrucho y tomate cherry, que se dan en las orillas del camino; para preparar la cena especial que ofrecerá a sus invitados, en la fiesta de su cumpleaños. ¿Y luego cual es el plato especial, Belarmina? ¡Pues huevos pericos, dotor! …. Plop!
RPP. La mazamorra con boje es muy buena para el cuerpo, porque tiene mucho hierro y vitaminas, que evitan que el bloque fecal se desbarate y termine cursiento en estos días de ansiedad y tensión política. Necesitamos estar alentaditos el día de las elecciones, defendiendo el bono pensional, el salario vital, la educación gratuita, la tierra para los pobres, el sueldo digno y merecido de los soldados, que están metidos en la selva, defendiendo a todos los colombianos, decía la bien informada Belarmina; quien a manera de chisme, me susurro al oído, para decirme que Petro se estaba separando y que la novia es una manizaleña muy bonita, que tiene la edad de Cristo; y que era con ella la que andaba en panamá, y no como dijeron estos jifueperras de la oposición, que Petro andaba con un travesti, a quien tenía de moza. El Petro tiene su varita con las mujeres, me dijo la agraciada Belarmina.
RPP. Me fui con Críspulo para la reunión de coordinación de la logística del día de elecciones, que organizaron los progresistas. Críspulo me dijo que veía a la gente muy entusiasmada y con su ojo de gavilán pollero, alcanzo a ver algunos infiltrados oportunistas de última hora, chismoseando como estaba la cosa. Al terminar la reunión invite a Críspulo al tomadero Andina, para tomarnos unas frías, en compañía de algunos septuagenarios que nos invitaron. Me dio las gracias, pero que no podía ir; porque Belarmina lo estaba esperando en la fiesta de cumpleaños de su compadre, y que de pronto encontraba la cena de huevos pericos empanizada y al le gusta comerlos, bien tibiecitos.
Llegue solo al tomadero Andina y estaban los amigos progresistas que me invitaron y presencie un cacharro muy verraco: Resulta que llegaron a una mesa vecina, seis muchachas de todos los colores, muy lindas ellas; y uno de los asistentes, progresista que tomaba cerveza con nosotros; se pasó de liso y entucador y les ofreció una cubeta de 6 cervezas a las señoritas, para posar de atento y solvente. No le habían traído las vueltas del billete de cincuenta mil pesos, cuando llegaron a la mesa de las muchachas, unos gorilas acuerpados, que se tomaron las cervezas ofrecidas y lo dejaron súpito y sin ganas de seguir gastando. Nadie sabe para quién trabaja, o mejor, quien siembra en terreno ajeno, hasta la cosecha pierde.