Cepeda rompe el techo

Ricardo Perdomo Pinzon

Cepeda rompe el techo
“Huyyyy marica, Cepeda pitereó el techo” le dijo a un compañero de oficio, el taxista que me llevaba al hotel en curramba la bella, de paso a la ciudad de los santos reyes, a beber Whiskito gorreado y alimentar el alma con vallenatos clásicos de la más costosa facturación folclórica. Piterear es una expresión de la costa caribe, que significa abrir agujeros o romper una superficie, en este caso, romper el techo de favorabilidad.

Periodistas y analistas que están jugados en volver lo blanco en negro, a esta hora están alistando maleta con piyama, suero y medicamentos para enfrentar el síncope que les produjo el huracán Cepeda, con una intensidad de 44,3 en la escala de Richter, según indican las encuestas; escala que se profundizará en las pocas semanitas que nos faltan para la gran batalla final, que nos dará el triunfo en la primera vuelta; pues tal como lo hemos advertido, la guerra de ataques, atentados y descalificaciones seguirá siendo frontal. Esa es la suerte que nos tocó como estrategia, en esta disputa entre el progresismo y la derecha extrema, radicalizando los bandos en conflicto: Los ricos representados en el establecimiento oligarca y excluyente, contra los pobres y descamisados que en siglos de aniquilamiento estuvieron ocultos, pero que hoy están visiblemente activos y se cuentan por millones; pues entendieron que con Petro si tienen valor. No se requiere ser científico ni estadígrafo, para entender que en la Colombia de hoy, la disputa entre ricos y pobres, la ganan los pobres, porque simple y llanamente son la inmensa mayoría. El centro político, está en una posición lastimera y si la cosa sigue como va, Claudia y Sergio quedarán en calzoncillos y sus seguidores, antes que el gallo cante tres veces, estarán mayoritariamente en las huestes Petro – Cepedistas, porque no hay razones, para adoptar una decisión diferente. El bloque progresista que lidera el rey de reyes “Gustavo Petro” (hablando al estilo vallenato), está en modo in crescendo, perfectamente definido e identificado en el país.

Es incomprensible, que ante la evidencia del no retorno que la mayoría del país nacional está mostrando en este preciso momento de la historia patria, la extrema derecha aún no se percate que las cosas en Colombia cambiaron para siempre, y que es necesario hacer causa común aún en medio de las diferencias, para procurar llevar a feliz término las reformas que reclama medio país. Me resisto a creer que los amigos de la extrema derecha intolerante que gravitan en el Uribismo, el Abelardismo “remedo de felino” y el ave criada en jaula dorada, se sigan creyendo el cuento aquel, de que ese medio país que sigue las orientaciones del presidente y líder natural del progresismo que integran todas las fuerzas democráticas, seamos una parranda de descerebrados, apátridas y mamertos mal nacidos como así nos llaman, por el solo hecho de pensar que el destino patrio no puede seguir en las manos de quienes lo aniquilaron y saquearon en un siglo de ignominia.

Los que creían que el apoyo nacional a la causa Petrista del cambio, no superaba el treinta por ciento de respaldo y presencia electoral, hoy tienen las cifras que crudamente desmienten palmariamente su  narrativa y que salvo una circunstancia no prevista, tendremos a Iván Cepeda como el próximo inquilino de la casa de Nariño. Me pregunto: ¿Elegido Iván Cepeda, es conveniente para los colombianos, seguir en esa espiral de violencia y polarización que solo nos ha traído como resultado, la fractura del tejido nacional, obstrucción del progreso y la prosperidad para todos? No quisiera pensar que en el propósito de recuperar el ejercicio del gobierno, sectores de la derecha extrema estén confabulados con las fuerzas del terror, para acabar con la vida de colombianos inocentes a través de atentados y bombazos contra la población civil, para vendernos la idea que esto no aguanta más y que no hay alternativa diferente al retorno de la guerra del pasado como así lo han venido proponiendo Abelardo y Paloma, llegando incluso, como lo propone esta última, a nombrar a Uribe como ministro de defensa, para que sea el mesías que nos salve y lleve a la tierra prometida; olvidando que esa receta resulto nociva para Colombia; y que su famosa seguridad democrática no logró su primigenio propósito y si el aniquilamiento físico de jóvenes, seres humanos inocentes, líderes y dirigentes que se atrevieron a decirle a este establecimiento corrupto y excluyente, basta ya!

Nos corresponde analizar como sociedad en pleno, si nos merecemos seguir enfrentados a profundidad, para que los corruptos hagan su fiesta mientras nos empeñamos en destripar al otro. Creo firmemente que la etapa de la confrontación mortal que vivimos, se agota al finalizar esta campaña y llegará un nuevo modus vivendi, en donde no solo quepan mis ideas e intereses sino también las del resto de colombianos que aunque se encuentre en la otra orilla, no queda más salida que modular nuestras posturas ideológicas y de gobernabilidad, para llegar al justo medio.

¿Quién debe tirar la primera piedra en este mar de podredumbre ética y moral? Soy de los colombianos que a veces pienso que nuestra crisis de valores es tal, que ya no escapamos al desenlace fatal que nos espera. Soy de los colombianos que me siento lastimado con la conducta de las ovejas negras que han mancillado el gobierno del presidente Petro y la responsabilidad de éste, por no ponerle orden a la casa, como es apenas natural; pero, de ahí a pensar siquiera, que la panacea para resolver nuestros problemas es el señor Abelardo de la Espriella, que está más acusado que un tute o investigado que la vacuna contra el Sida, es una opción que solo está en la cabeza de una sociedad enferma de cuerpo y alma. También me resisto a creer que casi medio país, esté con los ojos vendados, la nariz y oídos tapados, frente a lo que estamos viviendo, para pregonar sin vergüenza alguna, que Paloma es la solución; cuando lo que ella representa son desaciertos y lunares negros; pues cree que la solución es a punta de bala y haciéndole caso al capataz del ubérrimo, a quien considera no solo su mentor, sino su verdadero papá.

Es posible que un ciudadano con apenas dos dedos de frente, este dispuesto a aliarse con los amigos de Donald Trump, hoy catalogado como el exterminador de la humanidad y el multilateralismo, para apoderarse de las riquezas naturales y materiales de todos los países a quienes somete con sus amenazas y poderío militar, creyéndose el dueño de todo lo que existe en el cielo y la tierra. No olvidemos que son ellos los que han pedido al señor Trump, que viniera por Petro, lo llevaran a las mazmorras de Estados Unidos y se apoderara de nuestras riquezas, como ocurrió con Venezuela. ¿Es sensato votar por los que piensan y actúan así?

Nota de cierre: Un grupo de ciudadanos simpatizantes del Pacto Histórico, está considerando la posibilidad de remitirle una carta de denuncia al candidato Iván Cepeda, por la captura nacional y regional de personas advenedizas y denostadoras de su persona y campaña; que ahora se presentan como los grandes responsables, articuladores y directores de la campaña, sin abrirle espacio a ninguna persona que este por fuera de sus intereses. Los invito a seguir trabajando con denuedo y rectitud, cada uno desde el escenario y posibilidades, antes de entrar en ese carrusel de dimes y diretes que mortifiquen al próximo presidente con nuestra región. Dedíquense a hacer esfuerzos para ganar, y después de la victoria sí procedan como corresponde para evitar que logren su cometido de provocar vergüenzas y escándalos que humillen la causa que defendemos. Cepeda promete restaurar la ética y la lucha frontal contra la corrupción, en donde los principios estén por encima de los intereses personales ($$$$) que invaden a esos pobres hombres que ven la política como una oportunidad de negocio antes que una actividad de servicio a la sociedad.

Más de Opinión

Ver más