Cambiemos la táctica

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Cambiemos la táctica
Al estudiar los Planes de Desarrollo del municipio se evidencia que desde hace más de 20 años uno de los anhelos de los neivanos y su dirigencia, era la de asumir la responsabilidad de convertir a Neiva en la estrella de desarrollo de la región surcolombiana.

 

De manera lamentable, el paradigma en donde Neiva es considerada una “ciudad región” y una “ciudad refugio” se ha visto dramáticamente desenfocado; y, el símbolo más claro es la novela que ha significado la remodelación del Estadio Guillermo Plazas Alcíd.

 

Un proyecto con múltiples escándalos, sobrecostos y demoras que no solo significaría para Neiva en su primera fase la inversión de cerca de 100 mil millones (la inversión previa perdida + los 56 mil millones que se esperan invertir) para un escenario de menos de 4000 espectadores, sino que ocupa la agenda pública de la ciudad en un asunto que podría interpretarse como poco trascendental para una sociedad que enfrenta grandes retos y problemáticas ligadas a sus indicadores de pobreza multidimensional, a las docenas de asentamientos humanos informales, a los múltiples acontecimientos de inseguridad, a su evidente deterioro de vías urbanas y al permanente abandono de vías rurales, entre otros.

 

El mundo del futbol moderno, lejos de ser una práctica deportiva aglutinadora de las clases populares, de fácil acceso, de cohesión social, se ha convertido en un emporio del modelo capitalista, de altos salarios, de patrocinios, del mundo del espectáculo y la farándula, y allí, la responsabilidad de los escenarios recae en los privados (en sitios adecuados, tampoco encima del Río de la patria), por eso, grandes estadios en Latinoamérica como la Bombonera y el Monumental son propiedad de grupos empresariales, y otros emblemáticos como el Maracaná, aunque es público, se explora la posibilidad de ser vendido.

 

Con 56 mil millones de pesos, se financiaría una política deportiva ambiciosa, en donde al menos durante 10 años, los clubes deportivos más destacados del departamento tendrían una gran fuente de inversión para poder atender a la ciudadanía huilense y neivana, mientras un privado recibe en concesión el Estadio y realiza lo correspondiente en él.

 

La dirección técnica del municipio, en termino futbolísticos, debe cambiar su estrategia, dejar de ser tan defensivo y cortoplacista y proyectar su gestión de manera ofensiva y de largo aliento, que se ocupe de reglamentar e implementar la plusvalía y valorización y financiar de manera eficiente la política pública de asentamientos, que fortalezca los modelos industriales y agroindustriales que muy bien se podrían desarrollar en Neiva por su ubicación estratégica, que teja una estrategia real e incidente de turismo para la ciudad, de arte público, de cuidado de los espacios comunes, de oferta cultural y artística permanente, que se conecte con las juntas de acción comunal para que bajo modalidades solidarias pueda mejorar las vías terciarias y acueductos comunitarios.

 

Total, la agenda de una ciudad futuro no solo merece el concurso de su administración municipal, requiere el concurso de una ciudadanía viva, organizada, que se capacite y que, desde sus espacios de participación social, familia, barrio, comuna, gremio, proyecte agendas de largo plazo, escenarios futuros deseados de manera común.

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