Balance inicial de tres meses de paro

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Balance inicial de tres meses de paro

Caso cerrado es uno de los programas de televisión hispanoamericanos que más ha logrado enganchar televidentes de diferentes regiones de Latinoamérica con las peculiares historias que se presentan en sus



Muchas cosas han pasado después del 28 de Abril, no obstante, lo más importante en relación con este levantamiento popular inédito en Colombia es que por fin las batallas, victorias y derrotas acumuladas de tantos años, la indignación a flor de piel, los dolores incrustados de tantas generaciones, encontraron un feliz punto de coincidencia y erupción simultánea.



Y sobre todo el miedo de los jóvenes encontró su razón de ser. Y para poder entender la grandeza de lo sucedido, hay que renunciar a todo dogmatismo político y a toda matriz explicativa espontaneísta. El Paro Nacional ha sido el punto de confluencia de factores que se venían filtrando en la larga duración y que a veces a ritmo lento, a veces rápido, a veces de forma imperceptible y otras más visibles venían alineándose en la Colombia profunda. Pero igual, refleja cómo se desmorona la legitimación del orden social, económico y político que durante muchos años ha resultado funcional a los intereses de quienes mandan.



El 28 de Abril no empezó el proceso de cambio, sino que marcó el nacimiento de un país nuevo que tiempo atrás venía gestándose. Por que la crisis en Colombia data de décadas anteriores a la pandemia, pero la aplicación extrema de la doctrina neoliberal a partir de la crisis de la salud favoreció al gran capital y profundizó una situación ya de por sí crítica para los sujetos políticos populares ante la indolencia de la clase gobernante. Si bien el resultado después de tres meses no es tan claro como el marcador de un partido de futbol, si hay muchos elementos visibles que muestran como se va conquistando la legitimidad del Paro, la Minga indígena que viene desde 2008 enfrentando al autoritarismo uribista en Cali, la lucha estudiantil del 2011 contra la mercantilización de la educación, las huelgas de los trabajadores petroleros contra la multinacional Pacífic Rubiales, las luchas diversas contra la mega minería en Marmato, Santurbán y contra la represa del Quimbo, la reconfiguración poderosa del movimiento feminista que ha puesto en cuestión todo, los paros agrarios del 2013, los paros de profesores, la lucha por el SÍ, en el plebiscito de 2016, siempre los estudiantes exigiendo financiación para las universidades, por solo mencionar algunas conflictos durante los últimos años que el gobierno no ha querido solucionar.



Para muchos pueden parecer procesos efímeros y muy locales, pero que más allá de sus resultados inmediatos fueron forjando una consciencia colectiva nueva, construyendo nuevas lecturas sobre lo que este gobierno de derecha nos ha hecho con sus políticas, y ha llevado a refrescar el vocabulario social, renovando nuestros repertorios de lucha y nos han ido mostrando un camino. Igual, ha mostrado las viejas mañas de la izquierda, que sigue entendiendo la unidad como una sumatoria de individuos anónimos que comparten el lugar de nacimiento y algunos símbolos o marcos de socialización cultural, sin llegar a la construcción de un colectivo que se sabe unido por intereses comunes y se encuentra al calor de la cacerola y la marcha para luchar por sus siempre postergados intereses y derechos.





Lo que mas ha mostrado el paro, es la miserable respuesta del gobierno que después de tres meses no ha resuelto un solo punto de lo pedido y se ha limitado a echar culpas invocando fantasmas, dijeron que Maduro, que el foro de Sao Paulo, que los rusos, que las Farc otra vez, que se estaban metiendo al edificio del lado, pero el huracán de la gente revolcó las cosas. Y después de tres meses no son capaces de nada, solo de darle tratamiento de guerra al Paro Nacional transformándolo de esa manera en un levantamiento popular que ya lleva tres meses, que ha generado una crisis de legitimidad del gobierno sin precedentes que, ha llevado al cuestionamiento internacional a la gobernabilidad a través del uso de la fuerza. Y justo, con el abuso policial, quedó al desnudo que el brazo armado de los poderosos no está ahí para protegernos o cuidarnos a todos y todas en igualdad de condiciones, sino para portarse fuerte con los débiles y débil con los fuertes.



El protagonismo del levantamiento popular es de los jóvenes, quienes ya desde el 2019 venían articulándose con propuestas de asambleas y comités barriales, cabildos abiertos, con actividades culturales y formas de organización desde lo local hacia lo municipal, departamental y nacional y es la respuesta a la precariedad que se ha exasperado con la crisis de la salud y que se manifiesta en la falta de oportunidades para vislumbrar la construcción de un futuro digno basado en la educación y la salud públicas, gratuitas y de calidad, por la falta de acceso a empleos no precarizados y con todas las garantías de trabajo digno, y ante la ausencia de implementación de una verdadera renta básica universal. Por eso, la organización popular tiene que darse en la arena política y la construcción de las soluciones de y desde los pueblos no es un proceso lineal con resultados a corto plazo, precisamente porque implica la participación social-popular abierta, el reconocimiento de procesos organizativos existentes con una construcción y acumulado históricos, al tiempo que reconoce la constitución de nuevos sujetos y exige evitar los cantos de sirena de los oportunistas de siempre.














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