Arbolito de navidad
<p>Que siempre florece los 24?tarararantara?rarantarantara?.rarantara?.no le vayas a dar juguete a mi cariñito que es muy ingrato!</p>
Es la canción del maestro Jose Benito Barros, que lleva más de 70 años de tradición, en todos los hogares de Colombia. Escucharla no es solo vivir un momento en época de navidad, escucharla es también evocar y recordar nuestra infancia y niñez. A mí me tocó vivirla en lo que hoy se denomina la Colombia profunda, sin televisor, sin regalos electrónicos y tantas exageraciones de la Colombia de hoy, pero en el caso de los hombres, éramos felices con regalos que hoy se consideran sisbénicos: Carritos plásticos de gaseosas, volquetas, bomberos y tantos otros utilitarios que se ofrecían en cada temporada, los gozábamos con mucha felicidad, hasta cuando carrataplum! ?se rompió una llanta con eje y todo y ya no va más. Ante semejante percance nos tocaba reemplazar la volqueta plástica, por una caja de sardinas con cabuya o piola, para tirarla y seguir jugando felices, con los hermanos y amiguitos. La felicidad nuestra era inversamente proporcional a las carencias propias de los sectores rurales y pobres de nuestra amada Colombia. No exigíamos nada más y éramos felices con un regalito pichurria, entregado con amor y a sus posibilidades, por nuestros padres.
La navidad era lo que debe ser: Aprecio por lo recibido y felicidad por lo vivido. Eso sí, así los regalitos fueran básicos, la comida, el estreno y los zapaticos, no podían faltar. Para nosotros todo lo recibido con amor, humildad y sin vanidad alguna, era lo último en guaracha!
La alegría decembrina y de manera puntual la del 24 de diciembre, está ligada a la música. Son tantas las canciones de esta temporada, que se me agotaría la columna para hablar de ellas, razón por la cual quiero referirme solamente a una: ARBOLITO DE NAVIDAD, del maestro JOSE BARROS.
Arbolito de Navidad, es una plegaria del maestro Jose Barros, inspirada en una mujer que se negó a darle el sí, para ir al altar. Ante semejante frustración, el maestro Jose Barros, no tuvo alternativa diferente a pedirle al Arbolito de Navidad, que no le fuera a dar juguete a ese cariñito que es muy ingrato. No les parece un poco colino el maestro? Yo creo que sí, pero un hombre enamorado y despechado, es capaz de cualquier cosa!
La producción estuvo a cargo de la casa disquera, Discos Victoria, que en aquellas épocas, en donde primaba más la creación, que lo comercial, buscaba con disciplina y tino, la manera de entregar los mejores éxitos decembrinos a los colombianos. Grabaron esa canción con un cantante que para la época formaba parte de agrupaciones poco desconocidas, llamado ALBERTO AVILA LEAL ?TITO AVILA?, pero su producción e interpretación fue tan trascendente, impactante y pegajosa, que hoy después de 70 años, seguimos tarareándola para alegar nuestros corazones y de los vecinos que nos escuchan. Esa canción ha penetrado el oído de varias generaciones (como si fuera un taladro filudo), incluida la generación del reguetón y del perreo, que también lo cantan (tal vez obligados), para no quedar por fuera del ambiente navideño, porque el 24 de diciembre, sin Árbol de Navidad físico y sin el Arbolito de Navidad como canción, no es navidad completa.
El maestro Jose Barros y el cantante Tito Ávila, desde sus aposentos del más allá donde se encuentran, están observando el disfrute musical de los últimos habitantes de esta tierra, con gran alborozo y todo lo que esta celebración nos trae. La canción Arbolito de Navidad, es imperecedera, ratifica la grandeza de quien es considerado el más grande compositor de Colombia, y llevó a la gloria a un desconocido cantante como Tito Ávila, es como la Oración de Gloria al padre, Gloria al hijo y Gloria al espíritu santo: Ahora y siempre por los siglos de los siglos??guepa jeee!
Nota de cierre: En la madrugada de hoy, falleció el medico Ocañero, Jesús Alberto Casadiego. Su partida me arruga el corazón, pero ante el sufrimiento, prefiero aceptar que Dios lo haya llamado a su reino. Expreso el más profundo y sentido pésame a Elsa, su esposa, sus hijos Carlos Alberto, John Edwin, Camilo, Sara Catalina y Simón Alberto. Un fuerte y afectuoso abrazo de solidaridad para todos. Paz en su tumba a mi admirado y apreciado amigo, que hoy partió a la eternidad. Terminando esta columna de opinión, informan sobre la muerte de Lisandro Meza, uno de los grandes, grandes de la música de diciembre. Paz en su tumba al maestro de todos los tiempos.