AMÉRICA: el único continente con fecha de nacimiento.
A diferencia de los demás continentes, cuya historia se remonta a la prehistoria, América irrumpe en la conciencia del mundo occidental el 12 de octubre de 1492, con la llegada de Cristóbal Colón. Este acontecimiento marca un antes y un después claramente delimitado por el llamado “encuentro de dos mundos”, un hecho documentado en los archivos históricos.
Conocí a Francisco Mosquera Sánchez en 1971, en Cali. Era un dirigente revolucionario que, en medio de un contexto político tenso, se destacó por su claridad ideológica y su firme oposición al uso de las armas, incluso en pleno auge de la guerrilla. Hoy comparto un fragmento de la carta que envió el 1 de octubre de 1992 al historiador, escritor y periodista Germán Arciniegas, con motivo de los 500 años de la llegada de Colón a la isla caribeña de Guanahaní.
Escribe, Mosquera: "Nada entenderíamos si los anales americanos quedaran circunscritos a las hazañas de
los descubridores, conquistadores y colonizadores; si permanecieran sepultos los aportes de más de la mitad de los protagonistas; si siguieran desfiguradas las decisivas influencias del Nuevo Mundo en el Viejo; si cayera un manto de silencio sobre las batallas por la libertad, pretéritas y presentes, en estas latitudes. Aunque el Descubrimiento se deba a los adelantos de aquel período, parta de la hipótesis de la redondez de la Tierra, corresponda a la pericia y a la tenacidad de Colón e ilumine la Era Moderna, lleva el timbre, si se me permite la licencia, de las fascinantes realizaciones del Renacimiento: que sus autores se planteaban los problemas, definían los objetivos y los coronaban, pero sin dominar a ciencia cierta el motivo y las repercusiones de sus triunfos, ni los basamentos esenciales en que se sustentan. La llegada un tanto fortuita de las primeras carabelas a nuestras costas
de cualquier modo fue una salida a las urgencias de la Europa del siglo XV, en especial la de romper el cerco en que la habían situado la toma de Constantinopla por los turcos
otomanos, que bloqueó sus rutas comerciales hacia el Oriente, y el hecho de que los combatientes del Islam constituían de suyo una barrera infranqueable en el Norte del Africa. De ahí que exclusivamente restara buscar el "Levante por el Poniente", según la conocida y certera intuición del genovés. Sin embargo, al intentar comprobarla, se le atravesó otro mundo, inmenso, distinto al anhelado... y no lo supo nunca. Una meta fallida que, fuera de encarnar uno de los más notables éxitos del Hombre, da pábulo a otros desenlaces no menos contradictorios y deslumbrantes.
Usted se ha preocupado por arrojar luz sobre el bautizo del gigantesco hallazgo, una controversia demostrativa de que en la empresa de hender el Atlántico, moverse por la
"cuarta parte" del planeta y alcanzar el Pacífico, o sea, abrir los horizontes del cosmos de
Copérnico y Galileo"
Puedo concluir que el logro de Colón, fue producto del Renacimiento; sin embargo, se destaca que constituyó una solución fortuita a los problemas comerciales de Europa, que desembocó en el "descubrimiento" accidental de un mundo vasto y no deseado. Que requiere una mirada integral que reconozca los aportes de todos los actores, las influencias recíprocas entre el Nuevo Mundo y Europa.
Conocí a Francisco Mosquera Sánchez en 1971, en Cali. Era un dirigente revolucionario que, en medio de un contexto político tenso, se destacó por su claridad ideológica y su firme oposición al uso de las armas, incluso en pleno auge de la guerrilla. Hoy comparto un fragmento de la carta que envió el 1 de octubre de 1992 al historiador, escritor y periodista Germán Arciniegas, con motivo de los 500 años de la llegada de Colón a la isla caribeña de Guanahaní.
Escribe, Mosquera: "Nada entenderíamos si los anales americanos quedaran circunscritos a las hazañas de
los descubridores, conquistadores y colonizadores; si permanecieran sepultos los aportes de más de la mitad de los protagonistas; si siguieran desfiguradas las decisivas influencias del Nuevo Mundo en el Viejo; si cayera un manto de silencio sobre las batallas por la libertad, pretéritas y presentes, en estas latitudes. Aunque el Descubrimiento se deba a los adelantos de aquel período, parta de la hipótesis de la redondez de la Tierra, corresponda a la pericia y a la tenacidad de Colón e ilumine la Era Moderna, lleva el timbre, si se me permite la licencia, de las fascinantes realizaciones del Renacimiento: que sus autores se planteaban los problemas, definían los objetivos y los coronaban, pero sin dominar a ciencia cierta el motivo y las repercusiones de sus triunfos, ni los basamentos esenciales en que se sustentan. La llegada un tanto fortuita de las primeras carabelas a nuestras costas
de cualquier modo fue una salida a las urgencias de la Europa del siglo XV, en especial la de romper el cerco en que la habían situado la toma de Constantinopla por los turcos
otomanos, que bloqueó sus rutas comerciales hacia el Oriente, y el hecho de que los combatientes del Islam constituían de suyo una barrera infranqueable en el Norte del Africa. De ahí que exclusivamente restara buscar el "Levante por el Poniente", según la conocida y certera intuición del genovés. Sin embargo, al intentar comprobarla, se le atravesó otro mundo, inmenso, distinto al anhelado... y no lo supo nunca. Una meta fallida que, fuera de encarnar uno de los más notables éxitos del Hombre, da pábulo a otros desenlaces no menos contradictorios y deslumbrantes.
Usted se ha preocupado por arrojar luz sobre el bautizo del gigantesco hallazgo, una controversia demostrativa de que en la empresa de hender el Atlántico, moverse por la
"cuarta parte" del planeta y alcanzar el Pacífico, o sea, abrir los horizontes del cosmos de
Copérnico y Galileo"
Puedo concluir que el logro de Colón, fue producto del Renacimiento; sin embargo, se destaca que constituyó una solución fortuita a los problemas comerciales de Europa, que desembocó en el "descubrimiento" accidental de un mundo vasto y no deseado. Que requiere una mirada integral que reconozca los aportes de todos los actores, las influencias recíprocas entre el Nuevo Mundo y Europa.