Alharaca Nacional
Invertir en acciones es una estrategia fundamental en el mundo empresarial
se quedaron con los crespos hechos, vamos a ejercer soberanía plena sobre San Andrés, Providencia, Santa Catalina y demás islas del archipiélago ,, son palabras que con rimbombancia se escucharon de ciudadanos del común, dirigentes políticos y expresidentes de la república, después de conocer el fallo favorable a Colombia, proferido por la Corte Internacional de la Haya, en ésta semana que hoy termina.
La reacción anterior, refleja palmariamente el código genético que nos gobierna, somos una sociedad calenturienta que reacciona pasional y airadamente ante muchos hechos y gentes que nos afectan, pidiendo explicaciones, exigiendo investigaciones exhaustivas de la justicia y hasta profiriendo amenazas que nunca cumplimos y que después de una semana, todo queda en el olvido y a merced de otro escándalo, para iniciar de nuevo, con otra reacción virulenta que también queda en el olvido en menos de una semana. Eso somos los Colombianos y a diario se ven espectáculos como éste: Hijos que abandonan a su madre, la tienen aguantando hambre, nunca se acuerdan de su existencia, no la visitan, no le expresan afecto, no se percatan si está bien de salud o si tiene los tres golpes alimentarios garantizados, y solo cuando fallece, a la manera de plañideras profesionales, derraman lagrimas a mas no poder y se rasgan las vestiduras, para que el ataúd y la corona que lo adornan, sean lo bonito, en su última morada. Vayamos a la mierda con esa forma de ser.
Así pasa con San Andrés, desde que tengo memoria y después
de mi visita juvenil a ese paraíso natural, conozco la situación de la isla en sus fortalezas y carencias. En 60 años de mi existencia, no he visto el primer presidente o gobierno, que se comprometa real y materialmente, a mejorar las condiciones de la isla y sus habitantes, preparándola para que los turistas del mundo, vengan a visitar y disfrutar semejante maravilla. Todo queda en meras reacciones de momento, ante situaciones de escándalo o peligro, que nos inspiran un arrume de promesas con nuestro paraíso terrenal, que a los ocho días ya hemos olvidado y jamás estamos dispuestos a cumplir. En el año 2012, mediante fallo de la misma corte, perdimos 75.000 kilómetros de nuestro mar territorial y las reacciones, diagnósticos y manifestaciones de apoyo y solución a sus problemas, no se hicieron esperar, proferimos amenazas de tal calibre, respaldadas con todas nuestras fuerzas militares y capacidad nuclear, que cualquier parroquiano pensaría que estábamos ante la inminencia de una tercera guerra mundial, prometimos el oro y el moro a la isla y sus habitantes, sin que nada trascendente haya pasado con San Andrés. Eso somos los colombianos.
El júbilo nacional y la tranquilidad futura que nos provoca el fallo favorable de la Corte de la Haya, debe ser la gran oportunidad para que el gobierno del presidente Petro, se emplee a fondo, en darle a San Andrés el trato patrio que se merece, en infraestructura, servicios públicos, saneamiento básico, servicios de salud, internet, vías etc, para que sus habitantes y demás colombianos, juzguemos como ciertos y creamos que son una realidad palpable, los motivos de satisfacción y orgullo que nos produce nuestra isla, cuando la visitamos. Consideramos que es de esa manera, que se hace realidad la gran apuesta por el turismo nacional e internacional, que se propone el gobierno, para generar los recursos que reemplacen los ingresos perdidos por el decaimiento de la exploración y explotación de los combustibles fósiles, que el mundo y el gobierno nacional, consideran que ya no van más, como mero instinto de conservación. Considero que es con presupuesto, planeación, obras, infraestructura, servicios públicos y calidad de vida de los lugareños y visitantes de la isla, como lograremos sacar pecho y levantar con orgullo la bandera patria en la isla. Que no sean meras promesas y relinchos de momento. Presidente: usted anuncio a Colombia que recibiría el fallo de la Corte de la Haya en San Andrés, y por razones de desconocemos, no fue, esperamos que cumpla su nueva promesa de asistir el 20 de julio a una marcha con los Isleños que lo esperan con alegría y anhelos de cambio, en sus condiciones de vida.