AGRAVAN LA RESPONSABILIDAD EN ACCIDENTES DE TRÁNSITO
Una ley de la República a punto de aprobación y sanción dobla las penas contra los responsables de accidentes de tránsito y les impone cárcel efectiva. Se acaba la tolerancia a estas conductas que señalaban como una conducta no dolosa la que mataba y lesionaba en las vías. Normalmente se trataba de gente bajo el efecto del licor y las drogas la involucrada como causante de esos episodios. Era una especie de folclorismo el existente hasta este momento para juzgar a los causantes de graves lesiones y hasta la muerte en estos episodios comunes en Colombia, con unas estadísticas pasmosas, escabrosas. Podíamos ostentar el primer lugar en América Latina frente a casos considerados ya como problemas de salud pública, y como boquetes para la fuga de recursos presupuestales considerables, amén de la corrupción y del desperdicio multimillonario. Inclusive, las autoridades de tránsito cumplían su tarea alegremente tras señalar el inicio ahí mismo de procesos engorrosos para establecer la verdad judicial, de una pérdida de tiempo. Sugerían ‘arreglos por las buenas’ y recibían muchas veces coimas y prebendas. En el entuerto diario jugaban un papel significativo las ambulancias, los seguros obligatorios y las urgencias. Las modificaciones normativas, con el apoyo de mayorías parlamentarias, se refieren al dolo eventual –que no existía en el papel-, un agravante ineludible al matar o al lesionar en las calles y carreteras, que duplica las penas de cinco a 10 años efectivos de encierro. Disponen la prueba de alcoholemia, rigurosa, y el examen de sangre para el caso de los sicoactivos y de los estupefacientes, que en estos menesteres quedarán proscritos para su uso. Al menos, en Neiva es notable la locura de los conductores de distintas clases de vehículos, la violación de normas –como la luz semafórica-, las manifestaciones de vulgaridad y el irrespeto a las posibles víctimas, entre otras actitudes violentas, cuyas repercusiones no son medidas. La ingesta a la luz pública de alcohol y de otros condimentos mientras se conduce no respeta horarios (ni fechas ni calendarios). Los parqueaderos y aceras de bares, discotecas y tabernas lo confirman para nuestro pesar. Se espera que muy pronto entren en rigor estas disposiciones para poder vivir un tiempo prudencial y suficiente en la superficie planetaria. La Tierra alcanzará un orden en su armonía, mientras que la espiritualidad saldrá del fariseísmo habitual y será como una regla de oro.