Advertencia a los ruidosos

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Advertencia a los ruidosos

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En la ciudad de Neiva, actualmente, ese pandemonio del escándalo en sinfín se considera una nueva moda, sin que se advierta que la alcaldía tome cartas plenas en el asunto, con excepción de algunas cantinas (gastrobares) de la carrera quinta, entre otras, una vía atestada de negocios abusivos con el ruido lanzado al aire libre, desde las aceras, a lado y lado de la vía. Ese hecho recuerda las cantinas de pueblo en fiestas patronales, pegadas por cuadras enteras, una tras otra. Por lo menos, allí en la quinta se ha variado el uso del suelo, y las familias tradicionales han puesto pies en polvorosa, para evitar la sordera y el atronamiento.



CRIMEN CON ATENUANTES



El máximo órgano de la justicia criminal en Colombia redujo, en consecuencia, al máximo una condena de muchos años de cárcel impuesta contra el homicida de un bullicioso habitante urbano, que tenía loca y hasta sorda a la comunidad perjudicada. Y lo más grave: convertía a los moradores en reyes de burlas mediante sus acostumbradas mofas irrespetuosas. En esta capital también tenemos una cosecha creciente de demonios perturbadores que honran el pronosticado fin del mundo, cuando se generalice la tenebrosa 'corrida del champú'. Todo parece conspirar contra el buen juicio popular.



EN Ú,LTIMA INSTANCIA



El organismo casó y redujo una sentencia penal condenatoria, emitida en segunda instancia contra un hombre acusado de eliminar a un vecino escandaloso, durante una gresca, se trataba de un ciudadano que, desesperado por el ruido desproporcionado de un equipo de sonido en su vecindario inmediato, se vio obligado, tras el intempestivo rumbo que tomó la discusión, a matar al sujeto bullicioso merced a su negativa constante a corregir los abusos que dicha conducta irregular causaba contra la salud y el ambiente sanos en su barrio.



El individuo ignoraba con notorio desdén a los residentes afectados, y ante las solicitudes comedidas para atenuar la bulla diaria optaba por subir el volumen del aparato, en una actitud algo diabólica, en razón de su terquedad. Como se podría suponer, el reclamante, agredido y provocado por el degenerado individuo perdió los estribos, tras sostener un fuerte altercado con él, y terminó matándolo durante el fatal lance. La Fiscalía General (con su insulsa actividad acusatoria en unos casos y su abierta ignorancia en otros , está en el ojo de la Corte de Justicia por ello-) pidió la máxima condena contra el sindicado y el juez ordinario actuó en consecuencia con 'los agravantes' evaluados.



El Fiscal en los alegatos del señalamiento inicial contra el victimario, predicó que el ruido ensordecedor (con música chatarra, por lo general) en los vecindarios urbanos es un asunto trivial, ligero, sin importancia... Hizo gala de un desconocimiento craso sobre los efectos de los sonidos que sobrepujan la tolerancia del oído humano en materia de decibeles (65 de día y 45 de noche). Cuando esos ruidos son intolerables producen estrés, irascibilidad, destrucción de las células, malformación y otros efectos nocivos sobre los fetos en el vientre de la madre, rotura de tímpanos y sordera, alteraciones del metabolismo, sentimientos de impotencia para enfrentar el escándalo, problemas cardíacos, incluso la muerte, cuando se agrava el estrés, según estudios realizados por la CAM en los últimos años que eventualmente son actualizados en asocio con las carreras ambientales universitarias frente al ámbito de la contaminación auditiva, de la polución sonora. El ruido exagerado no puede convertirse en cotidiano ni común para las comunidades, de acuerdo con la Corte Suprema.














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