ABROCHEN SUS CINTURONES DE SEGURIDAD
Invitaron a los concejales Johan Steed Ortiz Fernández Jaime Unda y Lourdes Mateus a presentar las pruebas que tienen para poder avanzar en las investigaciones y activar las rutas de atención para identificar a los responsables de las intimidaciones
La semana que hoy termina, será recordada como una de las más tormentosas que haya podido vivir el gobierno Petro y el país en general, que pone a prueba la fe de los colombianos en el gobierno, sus instituciones, su clase política y la sociedad misma, en una coyuntura especial de la historia, que nos exige serenidad y compromiso patrio, con el futuro de nuestra nación, en este cuatrienio de gobierno, que tiene con los pelos de punta a mas de uno.
La cosa no ha sido fácil para el presidente Petro, para gobierno, ni para una nación, en donde el estado de cosas ,, se nos volvió una costumbre y parte de nuestro paisaje. Cambiar el statu quo de las cosas negativas que durante tantas décadas se incubaron en nuestro estado y sociedad, necesariamente tenían que llegar a un punto de no retorno, y la sociedad dueña de su propio péndulo, se colocaría en el punto justo de su conflicto y la ruta a seguir, para lograr los equilibrios que garanticen supervivencia social, en un nuevo contrato social, liderado por un gobierno de transición.
Esta semana hemos vivido la tormenta perfecta, que nos obliga a abrochar nuestros cinturones de seguridad, para soportarla con una dosis colectiva de serenidad, que nos permita mantener viva la fe, en que el piloto y la tripulación de esta aeronave llamada Colombia, logre atravesarla exitosamente y manteniendo indemnes a sus pasajeros, que esperamos y deseamos no caer al vacío y llegar a tierra firme.
La tormenta vivida y su poderosa cargade sensibilidad, pareciera afectar nuestro propio fuselaje, y nos pone a prueba como sociedad, para ver si estamos en condiciones de superar los obstáculos y entender que el camino que tenemos que recorrer como sociedad, está lleno de espinas. Son tantos y tan variados los episodios que generaron la tormenta vivida, que quisiéramos referirnos a cada uno de ellos (relevo ministerial, rebelión partidista y gremial contra la reforma a la salud, tragedia y muerte en los pozos, suspensión de operaciones, estafa y abandono cruel de pasajeros por parte de la aerolínea Viva Air, despojo de facultades de intervención del gobierno en la política de servicios públicos, por parte del Consejo de Estado, notificación de la corte constitucional sobre su facultad de suspender leyes en curso, crisis de orden público, ataque del Fiscal a la paz total, reclamo de Washington por narcocultivos, escándalos de la familia presidencial por actos de corrupción etc.), pero por razones de espacio, me referiré un poco al abuso colosal cometido por la AEROLINEA VIVA AIR, en contra de miles y miles de ciudadanos, que bien merece la intervención ejemplar del gobierno nacional y sus órganos de vigilancia y control, para imponer las sanciones más ejemplares, por los abusos cometidos en contra de los colombianos que optaron por comprar tiquetes a esta empresa, en el propósito de realizar negocios, citas médicas, diligencias o sueños vacacionales que se vieron frustrados, por una conducta fraudulenta de una empresa ,, que decidió arbitraria y delictualmente, meterle la mano al bolsillo de colombianos y robarles su dinero, por la venta de pasajes y vuelos que tenía conocimiento pleno que no iba a realizar. Las cifras de personas afectadas y los valores apropiados por VIVA AIR, son sencillamente escandalosos e indignantes. Solo basta ver las imágenes de ciudadanos abandonados a su suerte en los aeropuertos, sin ninguna misericordia y respeto a su dignidad. La situación financiera de esta empresa era ampliamente conocida por los colombianos y por el gobierno nacional, que inexplicablemente dejo escalar esta crisis que termino afectando directamente a la parte débil del negocio, que no son los ciudadanos que precedidos del principio de la buena fe, hicieron sus apuestas para viajar con esta aerolínea, que se convirtió en su verdugo sin el más mínimo respeto por ellos, y por el ordenamiento jurídico, que estaban obligados a respetar en sus relaciones comerciales con sus clientes y en el procedimiento de fusión con Avianca, que es potra empresa que paso de ser una especie de insignia nacional en décadas anteriores, para convertirse en otra empresa emblemática de los abusos más cuestionables a los ciudadanos que deciden viajar con ella.
El gobierno nacional, debe ejercer el poder del estado para que estos episodios no vuelvan a ocurrir y proteger a los ciudadanos para que no sean víctimas de actos típicos de estafa y abusos generadores de perjuicios incalculables, a manos de esta clase de empresas, que mediante engaños y fraude, se comportan como cualquier raponero de la calle. Lamento mucho lo ocurrido a los compatriotas víctimas de semejante tropelía, que fueron inducidos a comprar pasajes para abordar un avión sin alas.