37 años del magnicidio de Luis Carlos Galán: el crimen que estremeció a Colombia
Una noche de agosto, las balas silenciaron a uno de los políticos más importantes de Colombia. El crimen cambió la historia del país y todavía tiene preguntas por responder.
La noche del 18 de agosto de 1989, Luis Carlos Galán Sarmiento llegó a Soacha para participar en un acto político. En medio de una multitud que esperaba escucharlo, el candidato del Nuevo Liberalismo subió a una tarima instalada en la plaza principal del municipio.
No alcanzó a pronunciar su discurso.
Poco después de saludar a los asistentes, se escucharon tres ráfagas de disparos. Galán cayó herido mientras sus escoltas intentaban sacarlo del lugar.
El ataque también alcanzó al concejal de Soacha Julio César Peñaloza Sánchez y al escolta Santiago Cuervo Jiménez, quienes murieron. Otro integrante del esquema de seguridad, Pedro Nel Ángulo Bonilla, resultó herido.
Galán fue trasladado al Hospital de Kennedy, en Bogotá, pero no sobrevivió. Tenía 45 años.
Aquella no era la primera vez que intentaban asesinarlo.
Semanas antes, el 4 de agosto de 1989, se había frustrado un atentado contra el dirigente durante una conferencia en la Universidad de Medellín. El ataque en Soacha terminó consumando la amenaza.
El hombre que incomodaba al narcotráfico
Galán había convertido la lucha contra la influencia del narcotráfico en la política y la defensa de las instituciones en uno de los ejes de su carrera pública.
En una Colombia golpeada por los carteles de la droga, sus posiciones lo enfrentaron con poderosos intereses criminales.
La investigación judicial terminó relacionando el magnicidio con estructuras del Cartel de Medellín, además de establecer la participación de otros actores en la trama que permitió ejecutar el crimen. El Centro Nacional de Memoria Histórica ha documentado la presencia de narcotraficantes, sectores políticos, miembros de la fuerza pública y organismos de inteligencia dentro de la historia judicial del caso.
Con el paso de los años llegaron las condenas.
El exsenador Alberto Santofimio Botero fue condenado como coautor del homicidio de Galán. La Corte Suprema confirmó esa condena y en 2023 rechazó una nueva solicitud de revisión presentada por su defensa.
También fue condenado el general retirado Miguel Maza Márquez, quien dirigía el DAS en 1989. La justicia estableció su responsabilidad en el magnicidio, entre otros aspectos, por actuaciones relacionadas con la protección que tenía Galán.
Pero el caso nunca terminó de cerrarse.
El magnicidio fue declarado crimen de lesa humanidad, por lo que no prescribe. La investigación ha continuado durante décadas en busca de esclarecer la totalidad de los responsables y las circunstancias que rodearon el asesinato.
Una plaza, tres ráfagas y una historia que cambió
Después de los disparos vino el caos.
Los escoltas intentaron sacar a Galán de la tarima mientras se enfrentaban a los hombres que habían ejecutado el ataque. El candidato fue llevado de urgencia a Bogotá, pero las heridas fueron mortales.
Miles de colombianos acompañaron posteriormente su despedida en el Cementerio Central de Bogotá.
Galán no llegó a las elecciones presidenciales de 1990.
Su asesinato ocurrió en uno de los momentos más violentos de la historia contemporánea de Colombia, cuando el narcotráfico buscaba imponer su poder mediante amenazas, asesinatos y atentados contra quienes se enfrentaban a sus intereses.
Treinta y siete años después, el nombre de Luis Carlos Galán continúa ligado a una de las páginas más dolorosas de la política colombiana.
La tarima de Soacha quedó vacía aquella noche.
Galán nunca volvió a hablarle a esa multitud.
Pero su muerte convirtió aquel lugar en el escenario de uno de los magnicidios que marcaron para siempre la historia de Colombia.